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Como consecuencia del considerable incremento de los costes energéticos, producidos a lo largo de estos últimos años, la gestión de los recursos energéticos se ha convertido en un capítulo relevante para Comunidades de Vecinos y Gestores y Propietarios de edificios.

Reducir los costes energéticos de cualquier explotación sin disminuir el confort climático es el objetivo de los estudios de auditorías energéticas. Para alcanzar este objetivo se promulgan medidas de ahorro y eficiencia energética.

El consumo energético C de cualquier instalación, relaciona éste con la demanda energética D y el rendimiento ŋ que nos proporcione la instalación, a través de la relación:

C=D/ŋ

Resulta obvio que para mantener un nivel de exigencia de confort climático,  cumpliendo con los objetivos de ahorro que queremos alcanzar, habremos de disminuir la demanda energética e incrementar el rendimiento de la instalación.

Entendemos por rendimiento ŋ de una instalación, la relación entre la energía que es capaz de producir o energía útil Eu y la que necesita para producirla o energía consumida Ec,

 ŋ = Eu/Ec

Cuando la instalación demanda una gran cantidad de energía para cumplir con las condiciones requeridas, diremos que su rendimiento es bajo y puede deberse a numerosos factores como: sobrepasar el tiempo de vida útil de sus equipos principales, deterioro de aislamientos, oxidaciones y fugas, funcionamiento sin automatización, deficiente mantenimiento, malos hábitos de uso, etc.

El rendimiento de un equipo o sistema está íntimamente relacionado con la eficiencia energética y es por eso que a las medidas a tomar para la mejora del rendimiento se las denomina medidas de eficiencia energética o medidas de ahorro energético (MAE’s).

El incremento del interés por las auditorías energéticas que se ha podido constatar recientemente, se debe también a la creciente comprensión del impacto humano en el calentamiento global y el cambio climático y cómo éstos nos afectan.

 

Eficiencia energética.

Los altos niveles de competitividad en sectores como la industria y los servicios, demandan una reducción de costes operativos, los cuales poseen una especial relevancia en el cómputo del gasto total de explotación.

La garantía de futuro de nuestro planeta es que el desarrollo esté basado en la sostenibilidad, racionalizando la utilización de recursos naturales, cada vez más caros y sobre todo, cada vez más escasos.

La actitud de las administraciones públicas a este respecto es clara y cada vez más específica en cuanto a la necesidad de optimizar los recursos básicos y se establecen planes, normativas y ordenanzas para la reducción en los consumos de combustibles, electricidad y agua potable.

Es necesario establecer una comparativa de datos de las diferentes áreas de consumo dentro de cada explotación, que nos permita analizar en qué medida resulta preciso actuar.

La instalación de infraestructuras de energías renovables complementarias a las existentes, o la sustitución de éstas parcialmente, es un ejemplo que contribuye a reducir los gastos de combustible y también los eléctricos.

El mantenimiento es un factor que no debemos olvidar, pues mejorar la falta de rendimiento en algunas instalaciones mal conservadas, significa un ahorro en el consumo de combustible.

La incorporación de elementos de ahorro energético, como las luminarias de bajo consumo o los temporizadores, son aplicaciones que no requieren un alto desembolso y en cambio poseen un impacto significativo en el ahorro de energía eléctrica.

El agua es un recurso escaso pero de vital importancia para la sociedad. Un buen plan de gestión de agua comienza por el estudio de los diferentes tipos de consumos de una explotación, segregando el consumo a diferentes mediciones individuales, lo que permitirá proveer la aplicación de medidas más concretas.

Mediante la optimización entre consumos reales y óptimos, de acuerdo con el cálculo teórico, se identificarán y cuantificarán las posibilidades de ahorro en cada área de servicio.

 

Inergy Plus Solutions – Auditorías.

Un estudio técnico de ahorro energético, nos permitirá determinar, en qué medida  podemos optimizar el consumo y en qué áreas tendremos margen de ahorro.

Completaremos el estudio con un detallado informe que incluya qué medidas técnicas debemos adoptar acerca del uso, la adaptación o sustitución de elementos o equipos de las instalaciones y cuáles deben ser las pautas más adecuadas para su conservación.

Incluiremos, asimismo, toda aquella información que les pueda ser de utilidad, a la hora de realizar un consumo responsable, sin merma de confort y garantizando el ahorro.